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No tengo tiempo: La peor excusa para todo

Cuando de pretextos se trata, la creatividad siempre está presente, aunque por lo general caemos en las mismas frases clichés: “mañana será otro día”, “no hay mal que por bien no venga”, “el destino lo quiso así” “por algo pasan las cosas”. Sin darnos cuenta estamos justificando nuestra apatía y posponiendo la decisión que nos puede cambiar la vida. Al “no tengo tiempo para emprender”, yo le respondo: “es ahora, o nunca”.

Ha llegado la hora de vencer los temores, evitar las excusas y pensar en el futuro como un reto que estamos dispuestos a asumir, no será fácil, pero si no damos el primer paso no llegaremos al final del camino.

Debemos entender que estamos en la capacidad de adaptar nuestro tiempo a las necesidades, por lo que, el cumpleaños de la abuela es importante y buscaremos la forma de estar presentes, los amigos nos esperan para compartir una película en el cine, hay que socializar, por lo que no hay obstáculo que valga, hay que ir. Pero, lo más importante, nuestra vida profesional no puede esperar, tomemos la iniciativa y el timón de nuestras vidas para comenzar HOY lo que tanto hemos pospuesto, nuestro plan de negocios, que significa el comienzo de una vida productiva y llena de emociones, pero que vale la pena experimentar.

Si no tienes tiempo para emprender, siempre serás un empleado

Los empleados tienen su mérito, y no hay forma alguna que podamos desmeritar su labor, por demás necesaria para el desarrollo de cualquier empresa. Pero, a medida que el tiempo pasa, nuestras ambiciones como emprendedor comienzan a despertar, entendemos que llegó el momento de un cambio radical, darles la oportunidad a otros de realizar determinadas labores y emprender nosotros un proyecto que nos permita tener algunas libertades.

Entonces damos rienda suelta a nuestra creatividad y decidimos crear un proyecto de negocio, algo que habíamos estado posponiendo por años, por no tener el tiempo de desarrollarlo. Una obvia excusa para no salir de la zona de confort y continuar ejecutando las mismas actividades de forma rutinaria, sin preocuparnos por un resultado distinto, ya que nos sabemos de memoria todo el procedimiento a seguir y lo realizamos con los ojos cerrados.

No más obstáculos invisibles que solo existen en nuestra mente, cerremos el libro leído y vamos a comenzar uno nuevo, donde somos los protagonistas y viviremos un sinfín de experiencias, no digo que no habrá problemas, pero eso forma parte del emprendimiento, el saber enfrentarlos y resolverlos.

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