Entrenamiento para líderes

En entrenamiento para líderes seguiremos profundizando sobre el tema de la inteligencia emocional aplicada al liderazgo. Como ya sabes los beneficios que aporta a tu empresa, resulta más que conveniente identificar qué características denotan poco inteligencia emocional, para analizar los propios comportamientos de manera sincera, y saber cómo se puede desarrollar o perfeccionar los aspectos que definen a un líder con una inteligencia emocional altamente desarrollada.

Lo primero que debe saber sobre este entrenamiento para líderes es que todo ejercicio para desarrollar la inteligencia emocional comienza con un auto-examen, claro, sincero y realmente consciente, pues los resultados que arroje serán la guía perfecta para el crecimiento personal y profesional, si en algún momento siente que su percepción choca con lo aquí dispuesto, o que no concuerda con su experiencia, es mejor que se tome un respiro y retome la lectura con una mente abierta.

1.- Poca empatía: Cuando se presenta una baja inteligencia emocional es difícil reconocer los sentimientos de las otras personas. Se permanece totalmente aislado y ajeno a esa situación. Por lo que se establecen juicios de valor y comentarios agresivos. Esto se motiva porque estas personas sienten que nadie las comprende o que no se esfuerzan lo suficiente para hacerlo, por tanto se expresan cada vez más molestos con los demás por el desaire, por lo que invierte muy poco tiempo en entender a los demás.

2.- Desprecio: Al no entender las emociones de los demás, los perciben como personas muy sensibles y vulnerables con las cuales definitivamente no se puede hablar sin que resulten ofendidos. Esta falta de empatía les hace actuar de forma inapropiada y en ocasiones son percibidos por los demás como personas insensibles. Al ser incapaces de interpretar las reacciones de los demás se agudiza su malestar. Pero no lo reconocen ni lo aceptan, pues defienden su posición a capa y espada.

3.- No saben cómo canalizar las emociones: Al enfrentarse a una situación emocionalmente fuerte, sea propia o ajena no saben cómo actuar. Por esta razón tienen a evitarlas. Evitan ver alguien llorando o tener que dar un abrazo y cualquier otra manifestación que implique sentimientos o emociones. Por lo general no reconocen sus propios sentimientos, ni saben exteriorizarlos, por lo que suelen ocultarlos, generando una bomba de tiempo que explota con arrebatos emocionales desproporcionales e incontrolables.

4.- Inconstante en sus relaciones: Les cuesta mantener cualquier tipo de relación, puesto que estas requieren mantener un flujo de dar y recibir, escuchar o intercambiar emociones. Cuanto más íntima la relación, más difícil mantenerla. Suelen sentirse como víctimas, por lo que desarrollan ciertos sentimientos negativos como pesimismo y agresividad.

También existen casos contrarios, en los cuales la poca inteligencia emocional se manifiesta en personas exageradamente emocionales. Hablan, lloran, expresan y nunca encuentran fin a su larga lista de problemas.

Entonces ¿cuándo realmente se logra tener?

En el momento que se logra establecer un punto neutro y se mantienen en equilibrio los siguientes puntos:

1.- Conocimiento de sí mismo: Identifica sus emociones y las reconoce a tiempo. Conoce sus fortalezas y debilidades aceptándose a sí mismo sin acusaciones, ni reproches. Al saber cómo se siente ante una situación logra generar vínculos de empatía con otros que se sientan igual o pasen por situaciones similares.  Mantiene un nivel de autovaloración ecuánime y estable.

2.- Dominio de sí mismo: Dominan sus emociones y sentimientos. Al reconocerlas, el peso de su poder se va y resulta más sencillo dominar la impulsividad, lo que logra que sean personas que toman decisiones asertivamente y que no atacan verbalmente.

3.- Motivación: Trabajan enfocadas en sus objetivos, y la realización de sus sueños se convierte en su gran motivación, por lo general requieren poco impulso, puesto que siempre están motivados al éxito y con una actitud positiva que los ayuda a obtener sus metas.

4.- Empatía: Conectar con la sensibilidad humana es fundamental a la hora de gestionar el trabajo en equipo y un líder lo sabe. Los líderes que sienten empatía saben cuanto pueden exigir y conocen las limitaciones de una labor en específico. A su vez motivan a los demás a desafiarse a sí mismos y extender el límite de sus capacidades.

5.- Son amistosos: Se relacionan con facilidad con las demás personas. Escuchan, comparten sus apreciaciones, aportan ideas, apoyan a los demás y desarrollan habilidades de comunicación asertiva en diferentes grados.

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