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Lufussa: 20 años de desarrollo eléctrico de Honduras

Luz y Fuerza de San Lorenzo S.A. de CV (Lufussa)  fue fundada en 1994 como respuesta de sus inversionistas a la emergencia que vivía en Honduras producto de la crisis de energía en ese momento.

Para contribuir a resolver esa emergencia de la patria nace Lufussa, una compañía 100%  hondureña en todos los sentidos: Capital y mano de obra.

Producto de la visión empresarial de sus ejecutivos, con el transcurso de los años la empresa ha ido creciendo y diversificando sus inversiones en el sector energético, llegando a convertirse en el mayor generador de electricidad del país, con una capacidad instalada de aproximadamente 390 megavatios que durante dos décadas han impulsado el desarrollo económico y social de Honduras.

Luis Kafie, en representación de Lufussa, y como uno de los fundadores de la empresa, recuerda esos momentos cruciales:

“Existían racionamientos de hasta 14 horas diarias que complicaban la vida de los hondureños y el desarrollo económico y social del país, había que buscar soluciones para este gran problema que nos afectaba a todos los hondureños. Conscientes de la grave situación, acudimos al llamado de una licitación, y proponiendo la mejor solución y oferta, para desarrollar una planta de rápida instalación, logramos invertir en la generación de energía, aquella energía que el país necesitaba en ese momento para salir de los racionamientos”.

Y es que la misión de Lufussa desde un comienzo fue suministrar la energía que Honduras necesita bajo los más rigurosos controles y seguridad, asegurando de esta manera la disponibilidad y eficiencia de sus plantas generadoras que los ha llevado a consolidar como un grupo empresarial líder en el sector de energía de Centroamérica.

 

Volviendo la mirada al pasado

En épocas anteriores, el sector energético en Honduras fue desarrollado porel sector privado, pues todas las plantas eléctricas que existían, sobre todo en San Pedro Sula, El Progreso, Puerto Cortés, Tela y La Ceiba eran privadas, las municipalidades tenían muy poca participación.

Y así fue hasta 1957, cuando nace la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). Hasta ese momento el Estado se dedicaba a atender la salud y la educación de la población y la empresa privada manejaba otras cuestiones, como la energía, un comportamiento que se daba a nivel mundial, no sólo en Honduras.

Buscando una solución a la emergencia nacional

Entre los años 1993-1994 cuando el país atravesaba la peor crisis energética registrada hasta ese momento. La ENEE no podía enfrentar sola la creciente demanda de energía. Racionamientos de hasta 14 horas complicaban la vida de los hondureños.

Y es que desde la entrada en operación, en 1985, de la Central Hidroeléctrica Francisco Morazán (más conocida como El Cajón), con una capacidad de 300 MW, Honduras dejó por varios años de invertir en proyectos importantes.

En los años 90 se registraron consecutivamente varios períodos de sequía que secaron los caudales de muchos ríos, lo cual llevó al país a severos racionamientos de energía eléctrica, lo que motivó a una reforma urgente y necesaria del subsector eléctrico en el país.

Es así que en 1994 se promulga la Ley Marco del Subsector Eléctrico, que tenía como uno de sus objetivos abrir el mercado al sector privado en el área de producción y distribución de electricidad. Y Nace Lufussa, como una alternativa energética para el pueblo hondureño.

Efectivamente, a partir de la vigencia de la ley, con la participación del sector privado en proyectos de generación eléctrica, se registra un aumento considerable de la capacidad instalada y mejora sustancialmente la cobertura eléctrica en el país.

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